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Escrito por: Trilce O

Me leí la historia de Janay Rice con cierta distancia emocional, aunque con rabia por los comentarios que alcancé a ver en las redes sociales de (mayoritariamente) mujeres que la acusaban de boba y mantenida. Mientras escribía la nota para Chica Fresh, sitio web de donde soy la editor-in-chief, seguí pensando mucho, pero sintiendo poco. “Cada minuto 24 personas son víctimas de violencia doméstica en Estados Unidos”, leían las estadísticas. Joder, y eso que aquí hay ayuda, no quiero ni pensar en lo que pasa en mi patria. Pero Janay no me tocó, por lo menos no tanto. El video de la golpiza que le metió su marido, Ray Rice, donde la dejó inconsciente, animó a otras mujeres a contar sus historias de abuso con #WhyIStayed, entonces la cosa se torno castaño oscuro: me puse a pensar en mi propia historia de violencia doméstica. Este es mi #WhyIStayed:

  • Mi ex fue el novio perfecto durante 8 meses: atento, cariñoso, inteligente, respetuoso, pasional y detallista. Los 8 meses que siguieron a su “cambio” yo me quedé esperando a que el “bueno” regresara.
  • Llegué a una ciudad extraña, donde no tenía amigos y familia. Llegué a vivir con el “amor de mi vida” quien silenciosamente se fue aprovechando de mi aislamiento, mi falta de dinero y mi desconocimiento de la ciudad para controlar cada uno de mis movimientos.
  • Creí, erróneamente y guiada por los más retorcidos conceptos de una cultura machista, que el hecho de que él me celara hasta el punto de acceder a mis redes sociales cada hora y sin mi permiso, era señal de su cariño por mí.
  • Ante mis quejas su mamá me respondía que tenía que aprender a “saberlo llevar”.
  • Nunca me dejó manejar el carro por el que pagamos los dos mensualmente. Si quería ir a la droguería a comprarme una caja de tampones, él tenía que llevarme.
  • El único motivo por el que él se abstuvo de pegarme fue porque, aún en instantes de absoluto pánico, le advertí que lo haría meter a la cárcel.
  • Es increíble el devastador poder psicológico que puede tener el que la persona que hace un par de semanas te juró amor eterno, hoy te ignore como si no existieras.
  • Llorar era solo una estrategia que yo usaba para “hacerlo sentir mal y ganar su atención”. Hasta hoy día, según él, nada de esto pasó.
  • Es difícil sentirse atractiva cuando se está “demasiado gorda” o “demasiado flaca” o “muy mal vestida” para los ojos de tu pareja.
  • Su mamá probablemente diría que yo era la compañera más inútil del mundo. Nunca aprendí a planchar como ella lo hacía, a hacer el arroz como ella o a escoger los tomates como le gustaban a él.
  • Es una horrenda sensación de vacío la de dormir en la cama con una pareja que no te toca, ni para acariciarte, por días. Tiene sexo contigo por necesidad física que tu confundes con signos de cariño y desaparece por días sin dejar el menor rastro.

#WhyILeft

  • Un día su madre dijo que el hecho de que el estuviera buscando a otras era justificado porque “los hombres son así”.
  • A las 10 de la noche de un día de semana él prefirió sentarse a tomar cerveza con el amigo, a acompañarme al supermercado a comprar la cena. Un indigente casi me apuñala.
  • Lloré hasta que se me acabaron las lágrimas.
  • Pensé que si mi mamá me viera así lloraría hasta acabar con sus lágrimas.
  • Mi hermano, mi mamá y mis amigas me amaban.
  • Me llegó la aceptación a la escuela de cine en Nueva York. Siempre quise vivir en Nueva York.
  • Si un día tengo una hija o hijo que es víctima de la violencia doméstica, espero que se vayan a la primera muestra.

Al otro día de que salió a la luz la comunicación de Janay Rice justificando a su esposo y acusando a los medios de querer acabar con su amoroso matrimonio, me corrió un escalofrío por la garganta. “Esa mujer debe vivir en pánico continuo”, pensé. Uno de mis compañero hombres dijo que no entendía como toda una profesional con medios para auto sostenerse se dejaba meter semejantes palizas. desafortunadamente yo si.

Si tú o una persona que conoces es víctima de violencia doméstica, sea física o psicológica las invito a llamar a la línea de atención confidencial de Safe Horizon en Estados Unidos: 866.621.4673. A las demás mi invitación es a educarnos sobre el tema de la violencia doméstica, antes de apuntar el dedo a las víctimas. Sí, le puede pasar a cualquiera.

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