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Escrito por: Trilce O

 

Who ever loved that loved not at first sight? ¿Quién a amado que no lo hizo a primera vista? Escribió el poeta y dramaturgo inglés William Shakespeare en As You Like It. La historia está llena de historias de amor infinito que mueve montañas, divide familias y comienza guerras. En el fondo, lo aceptemos o no, todas soñamos con ser “robadas” por el hombre de nuestros sueños, un perfecto y atractivo caballero que de la vida por nosotras y no sepa de límites cuando se trate de amar. Los príncipes azules no existen, punto.

Hollywood nos ha vendido la idea del amor perfecto, de las relaciones de cuentos de hadas donde dos personas que estaban destinadas a estar juntas se encuentran en un estallido de luces multicolores, les vasta una mirada para saber que se “pertenecen” el uno al otro y la historia termina en “y vivieron felices para siempre.”  La realidad es que aunque las relaciones suelen comenzar por ese “flechazo” inicial, el verdadero reto empieza donde las películas románticas suelen acabar. Claro, la gran mayoría de nosotras quiere encontrar pareja, pero hay que ser realistas sobre lo que esperamos hallar.

Entre más rápido aceptes que el mundo está poblado de seres humanos, tal como tu, más fácil te será comenzar a tener expectativas razonables cuando de encontrar pareja se trata.  6 años atrás una querida señora amiga mía que me dobla en edad trató de mostrarme el video de “El secreto, la ley de la atracción” yo, que siempre he sido un poco reacia a los productos de auto-ayuda, no mostré mayor interés. Fue hasta hace poco más de un año, cuando el dichoso DVD y el libro con el mismo título había alcanzado millones de adeptos, que decidí darle una oportunidad. Yo suelo no tomarme los mensajes al piel de la letra, y pensar que todo lo que le pasa a uno en la vida (sobretodo lo malo) es culpa de uno mismo, me parece una postura algo depresiva. Sin embargo, la tesis del video concordó conmigo en los alcances que tiene el poder de la mente. Si en este momento encontrar pareja es una de tus prioridades te invito a hacer el siguiente ejercicio:

  • Escoge un espacio para estar tranquila y concentrarte.
  • Ten listo papel y lápiz.
  • Escribe en una hoja todo lo que quieres y deseas del hombre que imaginas como pareja. Incluye cada detalle que consideres importante: estatura, trabajo, ingresos, creencias religiosas, gustos musicales, relación con su familia, nacionalidad, etc. La lista puede ser tan corta o larga como tu la consideres necesaria.
  • En una segunda hoja comienza a anotar las cualidades de las que podrías prescindir en el caso de tu pareja “ideal.” Por ejemplo si en el primer papel pusiste que deseas un hombre que sea de cabello claro, piensa ¿es este aspecto realmente relevante? Si no hay forma de que salieras con una persona que tenga el cabello oscuro, entonces anótala en esta tercera lista de definitivos. Si por el contrario es algo que preferirías pero que podrías pasar por alto si el susodicho cumple otros tantos atributos entonces deséchala.
  • Por último compara la lista con quién eres tu. Desearías un hombre trabajador e independiente, ¿trabajas tu actualmente? ¿dependes de alguien para sostenerte económicamente? Quienes a un hombre con un físico increíble: ¿qué tal está tu propio físico? ¿qué tanto deporte haces? Así sucesivamente.

Puede que a la final del ejercicio te des cuenta de que estás exigiendo de tu pareja potencial algo que tu no puedes dar. Si tu no quieres un hombre que beba, sería irónico que tu te la pasaras borracha todos los fines de semana. “Polos opuestos se atraen,” dice el dicho, yo estoy en desacuerdo. Si bien es cierto que no hay dos seres humanos iguales y que son nuestras diferencias lo que nos hace interesantes, para que una pareja funcione armónicamente es importante que compartan más o menos la misma visión del mundo, deseos en cuanto a tener hijos, valores que les van a inculcar a los mismos. Ojo que no estoy hablando de perfección, ya que no existe tal, pero si de una relación donde estar juntos sea agradable y natural y no una continua lucha de balancear dos individuos que definitivamente no tienen nada en común.

Finalmente visualiza: cierra los ojos e imagínate compartiendo un viaje a tu rincón favorito del planeta de la mano de este bello ser humano que es tu pareja, siente como te acaricia el rostro y te besa con todo su amor. Imagina que estás con gripe y el viene a tu casa con medicinas y jugo de frutas. Siéntelo, sin miedo y con la firme concepción de que mereces una relación en la que estés feliz y hagas feliz a alguien más. Nuestra mente puede ser nuestro peor enemigo en ocasiones, concéntrate en acallar la voz que te dice que el amor no pasará, que estás muy vieja o muy fea para que nadie se fije en ti. Resalta las bellas cosas que tienes para ofrecer y si tienes algo que te molesta de ti (tu peso, mal genio, desidia) trabaja en cambiarlo, más que cualquier otra cosa para que seas cada día una persona más centrada y feliz.

Sal al mundo con buena actitud, recuerda que todos merecemos amor de una manera u otra. No se trata de que andes desesperada buscando el amor en todos los rincones, pero si abierta a la posibilidad de que este ocurra. Visita los lugares que te hacen feliz y donde potencialmente puedas conocer a alguien con gustos similares: el gimnasio, una clase de baile, un club de mascotas, un voluntariado para niños. Vive tu vida enteramente y a gusto, el resto llegará por añadidura.

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