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Escrito por: Trilce O

Inicialmente me dio mal genio, debo aceptarlo, que las mujeres a las que estoy entrevistando para mi libro me confirmaran que la única forma de olvidar a un viejo amor, es hallando uno nuevo. Sólo una de ellas lo tiene así de claro y me respondió como quien tuvo que decirme que el agua moja, de una manera que casi me hizo sentir tonta. Pero la pregunta está, en el grupo de las conclusiones del libro. ¿Cuándo sentiste que habías finalmente superado/olvidado a “como sea que se llame el dichoso”? Algunas contestaron de forma asertiva e inmediata, otras lo masticaron por un poco más de tiempo, el resultado fue el mismo: olvidaron al ex en el momento en que conocieron al siguiente. Incluso, Christine Arylo autora del libro que se ha convertido en mi Biblia desde que terminé con mi ex, confiesa descaradamente en el segundo capitulo que después de pasarse media vida en una relación desastrosa, comenzó a salir con su actual marido tres meses después de que se acabara su compromiso.

¿En donde quedaba, entonces, el discurso de que debemos aprender a vivir felices con nosotras mismas, sin depender de ningún hombre? Parecía que todo mi trabajo se estaba viendo reducido a una vil mentira, si de todas formas la Eva moderna seguía siendo incapaz de vivir sin su Adán. La bendita idea de que tendría que llegar a mi vida un nuevo hombre para que yo dejara la sollozadera por el que ya no está, me ponía en una situación desesperada en la que no quería estar. ¡Se suponía que estaba trabajando en mi misma! Tuve que respirar y volver sobre mis pasos para entender: no se olvida al ex hasta que llega el nuevo, pero eso no significa (en lo más mínimo) que no se aprenda a amarse a uno mismo y a ser dichosa, aún con la cada vez menos evidente sensación de vacío que dejo el que ya no está.

La teoría aplica a cualquier perdida, aunque no en todos los casos exista la posibilidad de ponerla a prueba, por ejemplo la muerte de un ser querido. Supongamos: una niña que adora a su perrito, sufrirá profundamente si este muere, pero aprenderá a rehacer su vida feliz con el recuerdo de su amada mascota en algún lugar de su corazón. Después de todo el perrito fue su compañía, amigo y origen de afecto, con el tiene muchas memorias. Sin embargo el espacio que dejó la muerte del perro, sólo se llenará completamente cuando la niña vuelva a arrojarle un palo a una mascota nueva. Entonces, ¿cómo manejar ya no el corazón roto, sino el vacío que dejó la idea de lo que pensábamos que seria nuestra relación, mientras llega el nuevo amor? Preparándonos.

Muchas de nosotras recordamos lo inmensamente felices que éramos junto a nuestro ex (memoria de por más pintoresca y pocas veces fiel a la realidad) y no podemos esperar a sentir lo mismo cuando llegue de nuevo el amor a nuestra puerta. Con el compartiremos una cena en ese restaurante que tanto nos gusta, o iremos a bailar al club del que tanto nos han hablado pero al que no nos atrevemos a ir solas. Cuando llegue el volveremos a cocinar porque sólo tiene sentido pasar horas entre ollas cuando hay con quien compartir la comida, y seguramente volveremos al gimnasio para estar en forma, y compraremos ese juego de ropa interior de leopardos que tanto queremos lucir para alguien. Con él iremos de viaje a lugares paradisiacos y armaremos citas dobles con todos los amigos a quienes hemos dejado de ver porque están en pareja. ¡Ahí está el problema! Con todo y lo lindo que es soñar, no hay una sola razón por la que nuestra vida entera deba ponerse en stand-by mientras llega el nuevo chico. Él ya no está, pero tu si.

La vida nos será más agradable si comenzamos hoy a ser esa persona que queremos ser, y hacemos las cosas que anhelamos hacer. Una persona externa no debe ser la responsable de darnos las cosas que queremos y merecemos, eso no es sano, ni justo, para ninguno de los dos. Incluso si no logras sacarte la idea de necesitar una pareja, piensa en el tipo de persona que terminarás atrayendo (o permitiendo que se quede en tu vida) si lo único que haces es sentarte en una esquina del sofá a sentirte terrible por lo sola que estás. Nuestro deseo de pareja debe ser un poco más terrenal: o nos ajustamos a la pareja que atraerá una mujer confundida, despechada, muchas veces herida y generalmente con el autoestima apaleada o trabajamos en ser la maravillosa mujer que somos en realidad y que atraerá al señor de nuestros sueños. Así de simple.

Mientras llegue aquel que finalmente logre sacar de taquito la memoria de tu ex y ojalá te haga ver y sentir con claridad por qué no funcionó con él, tienes mucho por hacer. Sal a conseguir el trabajo que quieres, o el acenso que mereces, viaja a los lugares que tanto anhelas sola o con amigas, experimenta con nuevas recetas, haz ejercicio, atrévete a aprender algo que siempre quisiste, regálate a ti misma flores de vez en cuando, baila, sal con tus amigas y amigos, aprecia las relaciones estables y bellas que halles a tu alrededor y aprende de ellas. Se la mejor versión de ti misma. Así la espera será una deliciosa cita contigo misma que a su medido tiempo, tendrá un invitado.

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