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Escrito por: Trilce O

“Amarte a ti misma es el principio de un romance para toda la vida”, Oscar Wilde.

No se si habrán personas que nacen con el autoestima alta, no se si hay quienes naturalmente tienen activado el chip del amor propio y desde pequeños andan por la vida sin aceptar malos tratos de nadie, tienen bien clarito lo que son y lo que quieren y van por ello, y defienden su galleta de chocolate del niño de kínder que le pega a todos los demás. Según el sitio Masalto.com “nadie nace con un sentimiento de valía personal. Éste se adquiere principalmente en el núcleo familiar y en la interacción con el medio ambiente”, si pienso en la cantidad de familias disfuncionales o inexistentes que conozco, no me sorprende mucho lo poco que nos queremos a nosotras mismas.

Soy hija de madre soltera, si me preguntan la mejor de ellas, pero de pequeña y aún actualmente no he tenido muchos ejemplos claros de lo que es una relación sana, balanceada y buena. Más allá las ideas hollywoodenses del amor han hecho que desde que tengo uso de razón fantasee con el príncipe azul que vendría a rescatarme de la “infame” realidad que era mi vida, para llenarla de amor y sonrisas con el canto de los gorriones como banda sonora de fondo. Ya más crecidita fui desechando la idea del caballo y los fuegos pirotécnicos del primer beso, pero persistía en la idea de que el amor es algo que alquilen más debe proveerme enteramente. Si, si, ya van a saltar con la frase de que “hasta que no te ames a ti misma no podrás amar a alguien más”, y yo estoy de acuerdo, por lo menos en teoría… pero ya en confesionario ¿cuántas de nosotras lo practicamos realmente?

A Christine Arylo, autora de Choosing Me Before We: Every Woman Guide to Love and Life le tomó que su prometido le dijera que no la amaba y que llevaba seis meses siéndole infiel camino a su fiesta de compromiso para ¡quererse morir! y luego decidir que la raíz de sus sufrimiento no era que él no estuviera más allí, sino que ella no lo estaba. Mientras se desarmaba en lágrimas mirando el techo del cuarto de la amiga donde fue a refugiarse, Christine se prometió dos cosas: enamorarse de si misma y no volver a conformarse con menos de lo que deseaba.

En mi caso 3 relaciones serias (de más de un año), varias furtivas (de un par de meses) y dos matrimonios (y consecuentes divorcios) después puedo decir que aunque hace rato llegué a la misma conclusión de la autora, es la primera vez que decido detenerme y hacer algo al respecto. No por “él” (nombre cualquiera) sino por mi y mi absoluta tranquilidad.

¿Tú no te enamorarías de ti misma? Me preguntó con voz de asombro mi psicóloga en la sesión de ayer y con voz entrecortada tuve que decirle la verdad: no. ¿Por qué no? Será una de las respuestas que encuentre en este nuevo viaje. Si tu respuesta honesta a esta pregunta es un “no” te invito a viajar conmigo.

El proceso de amarnos a nosotras mismas generalmente es escabroso, y requiere experiencia y golpetazos y es que definitivamente “nadie aprende en cuero ajeno”. Así es como se me ocurre comenzar, ya nos podremos ir contando cómo nos va en el proceso:

  • Trátate bien

Tienes cosas lindas y otras que no los son tanto. Has sido lastimada y seguramente has lastimado. Hay un montón de cosas en tu historia de las cuales no te sientes orgullosa, pero para comenzar a amarte debes primero aceptarte- metidas de patas incluidas. Eso no quiere decir que no aprendas (o trates al menos) de tus errores, pero darte palo emocional no te servirá de nada y solo abrirá nuevas heridas en tu ya maltrecho ser. Deja de criticarte y de comprarte con otras personas, cada vez que la maliciosa voz de la crítica entre en tu cabeza, recuérdate algún o varios aspectos positivos (eres inteligente, lograste culminar tu carrera, cocinas delicioso, eres buena bailarina, eres buena amiga, etc.).

  • Permítete ser

Nadie tiene una vida perfecta ni todos los días son momentos de felicidad, los días grises y las imperfecciones son parte de la vida. No te pongas metas imposibles de alcanzar emocional y mentalmente. Todos tenemos caídas, aprende a abrazarte y a excusar los errores que hayas cometido y si, aprende de ellos.

  • Consiéntete

Así como solías cocinar deliciosos platillos para tu ex, o lo sorprendías con regalos sorpresa, es hora de que enfoques toda esa energía y amor hacia ti misma. Toma un momento del fin de semana para ir a un parque y leer por un par de horas esa novela que tanto te llama la atención, regálate un día en un spa, cómprate una caja de chocolates, llena tu casa de las flores que más te gusten. La realidad es que aunque es muy bello recibir esos gestos de otra persona, el amor debe tener sus raíces en el fondo de ti misma, y tu te mereces todos esos detalles. Párate enfrente del espejo, contémplate y exprésate a ti misma lo mucho que te amas.

  • Se agradecida

Si has tenido una ruptura reciente, puede que pienses que el mundo se ha terminado, si hace tiempo que estás soltera puede que a veces te abrace la señora melancolía y pienses que tu vida es triste e incompleta. Incluso cuando estamos en una relación, sin tener la base del amor propio, nos parece insuficiente lo que recibimos del otro. Agradecer lo que tienes es una forma efectiva de cambiar nuestra perspectiva sobre las cosas. Una de las prácticas de agradecimiento más sencillas es al levantarte o acostarte escribir o por lo menos decir 10 cosas por las cuales estás agradecida. ¿Qué no tienes ninguna? Respirar, tener la capacidad de amar (así te hayan herido), caminar, probar un postre delicioso- la vida está llena de motivos para estar agradecido.

  • Celebra el amor

En vez de amargarte por que todas tus amigas tienen bellas relaciones y tu no has logrado establecer una aún, celebra el hecho de que el mundo está lleno de amor y alégrate por que aquellas a quienes tanto quieres han dado con un buen compañero. Toma los ejemplos que veas de buenas parejas para visualizar aquello que quieres, aprópiate de la sensación de bienestar y olvida lo que ya pasó.

  • Ama

Amar no está delimitado sólo al amor romántico, llamar a tu madre a decirle que la quieres mucho, escribirle un mensaje de buenos días a tu mejor amiga, sonreírle a un extraño en la calle, todas son formas de compartir tu amor con el mundo. Inténtalo y verás lo bien que te sientes.

  • Cree en ti

Después de una ruptura dolorosa (donde hubieron mentiras, engaños, infidelidades o peor) puede que pienses que el “radar” de tu intuición está dañado, y que lo más seguro es que termines con otro de los peorcitos que tanto abundan por el mundo. La verdad es que entre más trabajes en el amor propio, menos atraerás “chicos malos” y si lo haces, y escuchas a tu corazón el te pondrá en sobre aviso cuando estés metiendo las patas- siempre lo ha hecho, es solo que antes no sabías escucharlo. Eso si, antes de saltar a los brazos del un nuevo amor, asegúrate de estar abrazándote fuerte a ti misma.

¡Feliz enamoramiento!

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