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Escrito por: Trilce O

¿Recuerdan como la doctora Vanessa Cullins nos convenció (más o menos) de que no nos podíamos volver adictas a nuestros vibradores? Bueno, yo no soy nadie para cantarle la tonada de “ella mintió”, después de todo ella es una importantísima doctora de Planned Parenthood y yo, apenas una escritora a la que le gusta hablar de sexo. La cosa es que de alguna manera yo si siento que me he vuelto, sino adicta, altamente dependiente de mi vibrador. Por eso he decidido guardarlo en un cajón bajo llave, tragarme la llavecita y dejar de masturbarme con la ayuda de mi bullet… por un tiempo.

El cuento más o menos va así: En algún momento del 2012 yo descubrí el maravilloso mundo de Babeland y allí mismo el que se mantiene como mi vibrador favorito, el Silver Bullet. Este pequeñín que ahora se vende en $15 se convirtió en mi mejor aliado para salir todas las mañanas de mi casa con la mejor energía del mundo, después de un orgasmo (o dos, o tres o cuatro) que había logrado en tan solo un par de minutos. Si comparamos eso con el tiempo y monerías que le toman a mi pareja o mis propios dedos darme un sólo orgasmo, ¡aleluya! había encontrado la puerta express al cielo de las sexualidad

Mi amado vibrador se me convirtió en la respuesta a todo: que si estaba de mal genio, par de minutos con el bullet; que si mi pareja de turno no logró darme un orgasmo, bullet: que si estaba medio dormida (hay que ver como lo pone a uno en sus cinco sentidos un buen orgasmo), bullet. Mi vibrador reemplazó a mis dedos, a mi propio tacto y en varias ocasiones hasta el tacto de mi pareja. Y es que, ¿quién carajos compite con un mini motor que “electrocuta” las miles de terminaciones nerviosas del clítoris? Ni la lengua de Speedy Gonzales.

¿Por qué decidí ponerme a dieta de mi vibrador?

  • Primero porque siempre le he tenido aprensión a las cosas que me gustan demasiado y que de alguna manera siento que podrían llegar a dominar mi existencia (por algo ya no tomo trago).
  • Segundo porque me parece que usarlo todo el tiempo me está durmiendo el clítoris, no de manera permanente, pero tal vez si gradual.
  • Tercero porque me parece que pongo a Mr.Man en una competencia desigual, porque aunque disfruto mucho el sexo con él, tendría que ser Superman para darme tres orgasmos en 5 minutos.

Sobretodo, le voy a dar un descanso a mi bullet porque mis dedos y mi cuerpo se merecen la oportunidad de volver a reconectarse, explorarse, tomarse su tiempo en recorrerse y hacerse sentir mutuamente.

¿Qué si estoy renunciando a mi vibrador por siempre? ¡Ni loca que estuviera! Ese enano es una maravilla, pero si nos voy a dar un descanso, a mi de él y a él de mi, para ver como nos retomamos con igual gusto, menos ansia y más balance. Mientras tanto ¡deditos para que los quiero!

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