Categorías
Escrito por: Trilce O

Se casó a los 25 años, con un hombre que era ejemplo de perfección para su familia y amistades: educado, trabajador, amoroso y de buenos modales, no haberse ido con él hubiera sido perder la gran oportunidad de su vida.

Myriam se casó por salir de su casa, de un hogar disfuncional con un papá ausente y una madre que le propinaba palizas de padre y señor nuestro cada vez que se perdía en una botella de alcohol.

– ¿Lo amabas?- Le pregunté refiriéndome a su marido.

– A mis 33 años no estoy segura de lo que es el amor,- respondió con ojos ansiosos.

A los dos años el príncipe azul y Myriam habían establecido su hogar al otro lado del continente, en un país lejano, con un lenguaje extraño y donde ella no conocía a una sola alma. Él se volvió su universo entero, no sólo por carencia de opciones, sino por que tratar de tener su propio espacio generaba en él una inseguridad terrible que expresaba con términos denigrantes hacia ella y terapias de silencio que se extendían más de lo que ella era podía soportar.

El problema con los abusadores psicológicos es que nunca hay nada tangible o visible que mostrar de ellos. Andan por la vida masacrando existencias de manera fantasmal. Myriam recuerda sus fallidos intentos de explicarle a su familia que el maravilloso señor que era su esposo había resultado ser un lobo disfrazado de oveja, de alguna manera todos se encargaban de retorcer la historia y echarle la culpa de sus preocupaciones a su sensibilidad de artista. Sino estaba loca, sin duda iba camino a estarlo.

Estás muy gorda, estás muy flaca, eres una bruta, no me atraes, es tu culpa que no tengamos sexo, no me hables, habla cuando yo te lo digo, no soporto como masticas la comida, odio tu comida, por qué nunca cocinas, todo lo que hago es por tu bien, todo lo que te digo es porque te amo y quiero que te superes, deja de llorar que me dan ganas de irme, estás loca. El límite entre la cordura y la vesania es fácil de perder cuando la persona que más amas y que dice amarte es quien te convence sistemáticamente de tu demencia.

Pesando 40 kilos y con un trastorno nervioso de sueño, Myriam había decidió dejar a su marido cuando una prueba le confirmó que estaba embarazada. Ella nunca quiso ser mamá, ni el papá, era una de aquellas conversaciones que se evitan por el miedo que produce enfrentarlas realmente. A ella la retuvo la idea cosechada en su cabeza de que uno se queda al lado del papá de los hijos, cueste lo que cueste. Ella se quedó a su lado, mientras el último pedacito de felicidad le cerró la puerta en la cara.

Su pequeño tenía un año de edad cuando Myriam entendió que existía alguna posibilidad de que él fuera feliz, ella debía alejarse del monstruo en el que su marido se había convertido. Con un trabajo de medio tiempo que a duras penas cubría sus gastos y la promesa de su marido de que no recibiría de él un solo peso, Myriam de mudó a un apartamento de soltera y se dedico a pintar. El amor sigue siendo un concepto que ella no entiendo muy bien.

Foto: Photl

Se casó a los 25 años, con un hombre que era ejemplo de perfección para su familia y amistades: educado, trabajador, amoroso y de buenos modales, no haberse ido con él hubiera sido perder la gran oportunidad de su vida.

Myriam se casó por salir de su casa, de un hogar disfuncional con un papá ausente y una madre que le propinaba palizas de padre y señor nuestro cada vez que se perdía en una botella de alcohol.

– ¿Lo amabas?- Le pregunté refiriéndome a su marido.

– A mis 33 años no estoy segura de lo que es el amor,- respondió con ojos ansiosos.

A los dos años el príncipe azul y Myriam habían establecido su hogar al otro lado del continente, en un país lejano, con un lenguaje extraño y donde ella no conocía a una sola alma. Él se volvió su universo entero, no sólo por carencia de opciones, sino por que tratar de tener su propio espacio generaba en él una inseguridad terrible que expresaba con términos denigrantes hacia ella y terapias de silencio que se extendían más de lo que ella era podía soportar.

El problema con los abusadores psicológicos es que nunca hay nada tangible o visible que mostrar de ellos. Andan por la vida masacrando existencias de manera fantasmal. Myriam recuerda sus fallidos intentos de explicarle a su familia que el maravilloso señor que era su esposo había resultado ser un lobo disfrazado de oveja, de alguna manera todos se encargaban de retorcer la historia y echarle la culpa de sus preocupaciones a su sensibilidad de artista. Sino estaba loca, sin duda iba camino a estarlo.

Estás muy gorda, estás muy flaca, eres una bruta, no me atraes, es tu culpa que no tengamos sexo, no me hables, habla cuando yo te lo digo, no soporto como masticas la comida, odio tu comida, por qué nunca cocinas, todo lo que hago es por tu bien, todo lo que te digo es porque te amo y quiero que te superes, deja de llorar que me dan ganas de irme, estás loca. El límite entre la cordura y la vesania es fácil de perder cuando la persona que más amas y que dice amarte es quien te convence sistemáticamente de tu demencia.

Pesando 40 kilos y con un trastorno nervioso de sueño, Myriam había decidió dejar a su marido cuando una prueba le confirmó que estaba embarazada. Ella nunca quiso ser mamá, ni el papá, era una de aquellas conversaciones que se evitan por el miedo que produce enfrentarlas realmente. A ella la retuvo la idea cosechada en su cabeza de que uno se queda al lado del papá de los hijos, cueste lo que cueste. Ella se quedó a su lado, mientras el último pedacito de felicidad le cerró la puerta en la cara.

Su pequeño tenía un año de edad cuando Myriam entendió que existía alguna posibilidad de que él fuera feliz, ella debía alejarse del monstruo en el que su marido se había convertido. Con un trabajo de medio tiempo que a duras penas cubría sus gastos y la promesa de su marido de que no recibiría de él un solo peso, Myriam de mudó a un apartamento de soltera y se dedico a pintar. El amor sigue siendo un concepto que ella no entiendo muy bien.

Foto: Photl

2 comentarios

  1. Ana Maria dijo:
    8/11/2013

    Cuando se habla de Amor, ojo , no es algo que se puede definir a través de conceptos , para mi el Amor es mas bien como un regalo, sobrepasa todo entendimiento,sabemos que esta allí……..es hermoso a pesar de….

    La pregunta es… SERA Amor lo que siento?…

    Cuando hay Amor, ojo, no te harías esa pregunta. ,

    • Trilce Ortiz dijo:
      8/11/2013

      Cada persona define el amor de una manera y a veces estas definiciones no concuerdan. Dudar del amor no siempre significa que hay dudas sobre el otro, a veces las dudas tienen más que ver con uno mismo.

Deja un comentario

Tu opinión nos importa (a menos de que sea mala leche)