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Escrito por: Trilce O

Nunca hablamos sobre lo que haríamos si yo llegara a quedar embarazada, pero el sabía mi posición acerca del aborto y nunca dijo que tendría que deshacerme del bebé. Una vez sucedió, eso fue exactamente lo que dijo.

Yo tenía 20, él era cuatro años mayor. Tuvimos sexo sin condón una vez y él se vino adentro. Fue una vez, en un momento de amor y pasión, y así fue que quedé embarazada. Yo creía en él, en nuestra relación. Siempre pensé que lo que pasara sería el resultado del amor, que ambos lo amaríamos, que sería un producto del amor.

Soy ese tipo de personas raras que está súper conectada con su cuerpo. Estaba con mi mejor amiga y le dije que quería jugo de arándanos. Pero no era sólo que lo quisiera, estaba tan antojada, que casi podía sentirlo en mi boca, delicioso. Allí supe que algo no andaba bien, sentí que estaba embarazada.

-¿Tienes retraso?- Me preguntó ella. No, no tenía retraso. Mi amiga me dijo que era pura paranoia, de alguna manera pensábamos que no le pasaría a alguna de nosotras.

Yo trabajaba en un jardín infantil y sin razón alguna comencé a odiar a este niñito chino. Lo odiaba. También comencé a tener mareos en la mañana y todo me olía mal. No me podía ni lavar los dientes porque no me soportaba el olor de la crema de dientes.

-Creo que estoy embarazada,- le dije. Compramos una prueba de embarazo juntos, me la hice con él ahí. Yo estaba feliz. La prueba salió positiva.

Hell fucking no!- gritó. –¿Cómo me puedes hacerme esto?– Todo se rompió dentro de mi. La ilusión de lo que pensé que teníamos se destrozó con su reacción.

Irónicamente había esperado dos años para tener sexo con él. Yo era virgen, quería esperar hasta sentirme lista, hasta estar enamorada. Quería sentir que estaba con la persona indicada.

-No vas a tener ese niño,- repetía como disco rayado.

Pensé en ser madre soltera pero no tenía apoyo. Mi mamá había dejado bien clarito que si llegaba a quedar embarazada me echaría de la casa. “Las perras pa’ la calle,” decía. ¿Cómo decirle a mi mamá? ¿Iba a ponerme a mi en esa situación? ¿Iba a poner a mi hijo en esa situación?

También pensé que en parte quería tenerlo por razones egoístas: yo buscaba amor y lo había creado con ese niño. Si lo tuviera o la tuviera lo estaría haciendo por razones egoístas.

Iba a traer al mundo a alguien que no era deseado por ciertas personas. Yo lo quería, peor también sabía lo que era no ser deseado. Nunca sentí que mis padres me quisieran. Yo también fui el resultado de un accidente

-Su mamá quedó embarazada, así que tuvimos que casarnos,- es algo que mi papá me decía todo el tiempo. Me hicieron saber que no era un bebé deseado, que mis padres no me amaban. Yo no quería que mi hijo viviera lo mismo.

Traté de convencer a mi novio. Quería que él también lo quisiera.

-No quiero saber nada de esto,- era su respuesta. –Te vas a deshacer de eso. No vamos a hacernos cargo. No voy a hacerme cargo.-

La noche antes del aborto sentí esta batalla interna dentro de mi. Qué iba a hacer. Ese pequeño ser quería tanto vivir. Sentí como que no le importaba que no lo quisiera o que tendríamos que pasar momentos difíciles. Estábamos juntos, era todo lo que importaba. No fui receptiva, no escuché el lado del pequeño ser.

Fuimos a Planned Parenthood muy temprano. Si iba a hacerlo quería ser la primera en llegar. Sólo cerraría mis ojos y mis oídos. Si iba a pasar, tenía que ser rápido, porque yo sabía que yo quería conservarlo. Yo sabía que tener un aborto iba en contra de todo lo que yo era como persona.

-Número dos,- dijo la enfermera. Ni siquiera usan tu nombre, sino que te dan un número. Yo era el número dos.

Yo me salí del consultorio la primera vez que me llamaron. Me mandaron a hablar con una consejera. Ella me preguntó si había venido con alguien.

-¿Quieres hablar con él?- me preguntó. Yo asentí. Regresé a la sala de espera llorando.

-No puedo hacerlo, no puedo,- le rogué.

-Cierra la boca, párate de la puta silla y éntrate,- me dijo.

Él nunca había sido así, nunca me había subido la voz antes de esterarse de que estaba embarazada.

¿Quién eres? Pensé para mi misma. Yo estaba en shock. Hice lo que me dijo: me callé, me paré y regresé al consultorio.

No le conté a mis papás, ni a nadie. Ni siquiera le confirmé mi corazonada a mi mejor amiga. Me tuve que quedar en casa por un par de días después del aborto, sólo dije que no me sentía bien.

Después me sentí horrible. Tuve que renunciar a mi trabajo. No soportaba sus zapaticos, no soportaba sus chaqueticas, no soportaba su olor, no soportaba la forma como me miraban…los niños. Sus pequeñas caras mirándome eran un recuerdo contante del monstruo que era. Así me sentí por mucho tiempo, como un monstruo. Una parte de mi sentía que no había tenido suficiente fe en Dios, pero la mayor parte de mi simplemente sentía que yo había tenido una conexión con ese pequeño ser y que la había destruido.

Él nunca hablaba del aborto. Si yo tocaba el tema, él me mandaba para la casa. Se volvió violento después de eso. Una mañana me estaba bañado en su casa y comencé a sangrar, me comenzó a salir algo. Lo llamé; le dije que tenía miedo, y que tal vez debíamos llamar a un doctor. Él me cogió del brazo.

-Cállate,- me dijo. -¿Qué carajos crees que estás haciendo?- Me quedé muda. De alguna manera me había convertido a mi misma en un personaje y sentía que estaba leyendo una historia.

Una vez estábamos pelando y me cogió de la muñeca, me la retorció tan fuerte que me la dejó morada. Me tiró contra la cama. En ese momento me desperté. No era un personaje de un libro, esto me estaba pasando a mi. Yo era el personaje y estaba en una relación violenta. No era otra persona, era yo. Ese fue el fin de esa relación. No podría seguirme haciendo eso a mi misma.

Me tomó mucho tiempo aceptar que había tomado la decisión correcta, como madre. Aún así, a veces me siento como un monstruo. For my child a thousand times over. No quería que sintiera que no era deseado.

No creo que pudiera resistir un segundo aborto. Afecta mucho a la mujer, psicológicamente. A mi me afectó. Me jodió. No creo ser lo suficientemente fuerte para hacerlo una segunda vez.

 

 

 

 

 

 

 

 

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